Las tareas de vigilancia en la Ciudad de San Luis, hasta 1.858 eran realizadas por integrantes de los distintos cuerpos militares que guarnecían la provincia, pero a principio de ese año, las circunstancias de tener que restituirse al Fuerte Constitucional los Soldados del Regimiento Dragones Nº 4 que cumplían ese servicio, permitió a DON JUSTO DARACT, introducir otra de las fecundas innovaciones que jalonaron su gobierno. Así, se dictó un Decreto por el cual se creaba una partida de vigilantes que se compondría de seis individuos propuestos por el Jefe de Policía,  a los que se les abonaría la cantidad de quince pesos mensuales.

El referido Decreto, establecía también que el Jefe de Policía debía arreglar el servicio de los vigilantes, de modo que tres lo hagan de día y los restantes de noche, los primeros hasta el oscurecer y los segundos hasta el aclarar, cargando sables aquellos, y éstos sables y pistolas. En cuanto a sus obligaciones, por cierto que no dejaba de señalarlas el Decreto: “… A los vigilantes corresponde evitar los desórdenes y los crímenes, perseguir a los delincuentes en cualquier parte, hora y circunstancia en que se encuentre y evitar toda reunión de entretenimiento vicioso, y el que se profiera en la calle palabras obscenas así como velar sobre el cumplimiento de los Decretos y Disposiciones Policiales”.

Es de hacer notar, que el mencionado Decreto es refrendado por el Presidente del Honorable Cuerpo Legislativo Don Cesar Antonio Cortez Aparicio, por ausencia del titular del Poder Ejecutivo.

Compartir